Mostrando entradas con la etiqueta santa Bonifacia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta santa Bonifacia. Mostrar todas las entradas

18 nov 2013

Crónica de la Misa de acción de gracias y veneración de la reliquia de Santa Bonifacia





El sábado 16 de noviembre la Cofradía de Nuestra Señora de San Antolín o de la Concha celebró una Misa Solemne en acción de gracias por la entrega de la reliquia de Santa Bonifacia por parte de la congregación de las Siervas de San José. En la celebración estuvo presente una nutrida representación de las dos comunidades josefinas de la ciudad, así como el Hogar Madre Bonifacia con quien nuestra cofradía colabora humildemente.


La celebración comenzó, como es costumbre en nuestra cofradía, con el rezo del Santo Rosario a la Santísima Virgen de la Concha. A las ocho de la tarde se abrieron las puertas de la iglesia de San Vicente para recibir la reliquia de Santa Bonifacia acompañada del cuerpo de acólitos. Mientras el coro interpretaba la Letanía de los Santos la representación de la Cofradía recibió solemnemente la reliquia con las tradicionales venías del pendón.  A continuación se inició una pequeña procesión hasta las gradas del presbiterio, siendo recibida la reliquia por D. Plácido Isidro, capellán de la Cofradía y párroco moderador de la parroquia de San Juan y San Vicente, y D. Narciso-Jesús Lorenzo, Delegado de Liturgia de la Diócesis de Zamora. Una vez entronizada la reliquia en el altar efímero levantado por la Cofradía se procedió a su incensación, culminando la ceremonia de recepción con la lectura de la oración colecta de la memoria de Santa Bonifacia.


Minutos después dio comienzo la celebración solemne de la Santa Misa, presidida por D. Plácido Isidro y concelebrada por D. Narciso-Jesús Lorenzo, en la que estuvo muy presente la labor de Santa Bonifacia. La función religiosa contó con el acompañamiento musical del Coro Sacro Jerónimo Aguado. Finalizada la Eucaristía se ofreció a la veneración de los fieles la reliquia de Santa Bonifacia.






12 nov 2013

Misa de acción de gracias y veneración de la reliquia de Santa Bonifacia.



La Cofradía de Nuestra Señora de San Antolín o de la Concha, en agradecimiento por la entrega por parte de la Congregación de las Siervas de San José de una reliquia de Santa Bonifacia, convoca a los hermanos y devotos de la Stma. Virgen a una Misa de acción de gracias y veneración de la reliquia de Santa Bonificia. La función religiosa tendrá lugar el próximo sábado 16 de noviembre en la iglesia de San Vicente. A las 19:30, como es costumbre en nuestra cofradía, se rezará el Santo Rosario ante la Stma. Virgen de la Concha. La Santa Misa, que comenzará con la entronización de la reliquia, se celebrará  a las 20:00 horas siendo presidida por nuestro capellán y párroco moderador de San Juan y San Vicente, don Plácido Isidro. El acompañamiento musical correrá a cargo del Coro Sacro Jerónimo Aguado.

Más información sobre Santa Bonifacia pinchando aquí.

28 oct 2013

Las Siervas de San José donan a la cofradía una reliquia de santa Bonifacia




A través de las comunidades josefinas de nuestra ciudad, la Congregación ha remitido desde Madrid una reliquia de su santa fundadora a nuestra cofradía, como agradecimiento por haber incorporado a la madre Bonifacia a nuestra novena. La reliquia “ex ossibus” pertenece a aquellas que se extrajeron de su sepulcro con motivo de la beatificación en 2003, remitiendo además el documento que verifica la autenticidad de la misma. Nuestra cofradía quiere agradecer este gesto de la Congregación, organizando una Misa de acción de gracias y veneración de la reliquia el próximo sábado 16 de noviembre, a las 20 horas en la iglesia de San Vicente.

La madre Bonifacia nació en Salamanca el 6 de junio de 1837, siendo bautizada en el templo de San Sebastián, parroquia de la Catedral. Fue hija de Juan Rodríguez, artesano que realizó diversos oficios, entre ellos sastre. María Castro, su madre, será una persona muy importante en la vida de Bonifacia, que además de ocuparse de sacar adelante a su familia tras la muerte de Juan en 1854, acompañará a Bonifacia en su vocación religiosa, profesando ella también como Sierva de San José, estando todavía enterrada en nuestro cementerio de San Atilano.

Nuestra santa creció en un hogar cristiano, a pesar de las dificultades sociales y políticas de la época. Acudía habitualmente a los cultos que se celebraban en la Clerecía, templo que había vuelto a ser regido por los jesuitas tras su vuelta a España. Allí conocerá al otro fundador de la futura congregación: Francisco Butiñá. Este jesuita será su director espiritual y confidente durante toda su vida, y a él acudirá en los momentos difíciles.

Tras un viaje a Ávila donde residió con las Adoractrices para formarse en diversas labores textiles, volvió a Salamanca para vivir con su madre, estableciendo un taller de cordonería y pasamanería en la calle Traviesa. Será en este taller donde comience a poner en práctica lo que será parte esencial de su espiritualidad: hermanar la oración con el trabajo, a imitación de la Sagrada Familia de Nazaret y la vida oculta de Jesús. En 1872 fundará en aquel taller la asociación de la Inmaculada y San José, reuniendo así a un grupo de chicas con similares inquietudes, con una sensibilidad espiritual vinculada al trabajo, y una naciente vocación religiosa que dirigirá a muchas de ellas a diversas órdenes e institutos.  Todo ello será dirigido por el padre Butiñá, intentando dar una respuesta cristiana a la situación social de la época.

Aunque santa Bonifacia mostró una primera inclinación a profesar en el convento de las Dominicas, hizo un profundo discernimiento vocacional, descubriendo que Dios le llamaba para fundar una nueva familia religiosa. Con el impulso del obispo Joaquín Lluch y Garriga, y con la dirección del jesuita Butiñá, en 1874 dan un nuevo paso y fundan la Congregación de las Siervas de San José, abriendo un nuevo taller en la calle Placentines.  Será allí donde vayan profundizando en la vida religiosa, imitando a Jesús, María y José en Nazaret. Gracias a la adquisición de diversas máquinas, la experiencia artesanal de Bonifacia y el apoyo del obispo de Salamanca, irán poco a poco concretando su carisma fundacional.



Pero la nueva Congregación irá acumulando dificultades que harán sufrir a santa Bonifacia, y que culminarán con su destitución como superiora. Tras una nueva expulsión de jesuitas, que llevará fuera de España a Butiñá, las dificultades económicas, la muerte de las primeras hermanas y la aparición de tensiones internas, irán forjando momentos de prueba para Bonifacia. Ella siempre responderá con mansedumbre, confiando siempre en Dios, perdonando las ofensas y respondiendo con caridad cada afrenta que le hagan. Tras un viaje que hace la madre Bonifacia a Cataluña en 1882 para conocer unas nuevas comunidades josefinas que funda allí Butiñá tras su regreso del exilio, la santa es cesada en sus funciones, y a su regreso a Salamanca, pasa a ser una hermana más. Aunque Bonifacia se muestra conforme, acepta los oficios más bajos, no se queja ante la injusticia cometida, el ambiente de la comunidad se vuelve muy tenso, y para dar solución a esta dificultad, propone la fundación de una nueva casa en Zamora.

En el verano de 1883 inicia una nueva etapa en nuestra ciudad. Los principios fueron difíciles, viviendo en una gran pobreza, pero siempre aceptando con alegría la voluntad de Dios. Acogida por el obispo Tomás Balestá, iniciará una nueva comunidad con el carisma fundacional, poniendo en práctica lo que le inspiró el Señor en los inicios. Junto a su madre Carmen y Socorro Hernández, serán la pequeña semilla que poco a poco comenzará a crecer. Aunque en principio se instalaron en una casona de la plaza de los Ciento, ese mismo año se trasladaron a la calle Orejones, donde podrán instalar su primer taller. Será aquí donde perfeccione su carisma, pudiendo hacer realidad uno de los primeros apostolados a los que Bonifacia se sentía llamada: poder acoger a jóvenes que educar, enseñar un oficio y buscarles una ocupación, dándoles al mismo tiempo una formación cristiana. Esta labor quedará en la memoria de nuestra ciudad y de la provincia, por la multitud de mujeres que se vieron beneficiadas, quedando así en la memoria colectiva de Zamora la santidad de Bonifacia.

En sus últimos años de vida, trabajará incansablemente por la unión de la casa de Zamora con el resto de la congregación, pero siempre recibió negativas, a pesar de que los documentos fundacionales sí estipulan esa unión desde el principio. La madre Bonifacia aceptó esta realidad perdonando y reconociéndolas como hijas, a pesar de la distancia y de la frialdad. El 8 de agosto de 1905 muere en nuestra ciudad, la cual le manifiesta un amor incondicional. Fue enterrada en el cementerio de San Atilano, siendo acompañada por miles de personas. Desde entonces, existió en Zamora la convicción de que la ciudad tenía una nueva santa, iniciándose su proceso de canonización en 1954, cuya apertura solemne tuvo lugar en el templo parroquial de San Juan de Puertanueva. El 23 de octubre de 2011, el papa Benedicto XVI la declaró santa, recibiendo así una veneración universal.

El próximo 16 de noviembre, nuestra cofradía quiere honrar a esta mujer excepcional, cuyo ejemplo de santidad es más actual que nunca. La hermandad quiere así pedir la intercesión de santa Bonifacia por tantas personas que hoy no tienen trabajo, por las vocaciones religiosas,  y por nuestra ciudad, donde vivió y se santificó. Todos los zamoranos están invitados a asistir a esta celebración donde se podrá venerar la reliquia de nuestra santa.