3 jul. 2014

Crónica de la Romería de la Virgen de la Concha a La Hiniesta



El 9 de junio la ciudad entera celebró la romería de la Virgen de la Concha a La Hiniesta, una jornada marcada por el buen tiempo y la novedad del recorrido de regreso. Minutos antes de las ocho muchos romeros se encontraban ya en el interior de la iglesia de San Antolín, donde la Patrona de Zamora esperaba a sus devotos entronizada ya en sus andas con dos grandes ramos de flores silvestres.

A las ocho de la mañana daba comienzo la Santa Misa presidida por D. Plácido Isidro, nuestro capellán y párroco, y que fue concelebrada por otros cinco sacerdotes diocesanos: D. Florentino Pérez, rector del Seminario, D. Florencio Gago, párroco in solidum de San Lázaro; D. Hector Galán, párroco de Alcañices; D. Pedro Faúndez, párroco de Monfarracinos, D. Luis Santamaría, párroco de Muelas del Pan. A la función religiosa asistieron también numerosas autoridades civiles y militares que acompañaron a nuestra cofradía a lo largo del día. 

Unos minutos después de las ocho y media el repique de campanas anunciaba la salida de la procesión, entre cientos de romeros y acompañada del sonido de las dulzainas la Virgen de la Concha abandono el templo de San Antolín para iniciar su camino a La Hiniesta. Las andas de Nuestra Señora descansaban sobre los hombros de cuatro sacerdotes, como es costumbre en nuestra cofradía desde el siglo XVI. La comitiva tomó el camino tradicional por la costanilla de San Antolín, calle del Riego, puerta de la Feria hasta la iglesia de San Lázaro, mientras los primeros devotos iban ofreciendo sus ramos de flores a la Virgen. En la iglesia de San Lázaro la cofradía de la Virgen del Yermo recibió a la Patrona de Zamora, que realizó las tradicionales venias mientras los fieles entonaban la Salve.

La romería retomó la cuesta de la Morana donde decenas de personas fueron acercándose a las andas de la Virgen de la Concha para regalarle flores, siendo muchos los altares y alfombras de tomillo que se habían levantado al paso de la romería. Acompañada por miles de romeros la cofradía continuó por la carretera de La Hiniesta hasta la Cruz del Rey don Sancho, donde un año más se cumplió con la tradición de rezar el responso y venerar la imagen del Niño Jesús. La cofradía quiso tener un detalle con las personas que montan el altar para que descanse la Virgen, entregándose una fotografía de la Patrona de Zamora a la hija de la persona que lleva 25 años ocupándose del montaje.

Mientras el Niño Jesús era dado a venerar por la mayordoma más joven, los romeros reiniciaron la marcha para acompañar a la Stma. Virgen de la Concha hasta el pueblo de La Hiniesta, a lo largo del camino se realizaron varias paradas, aprovechando en una de ellas para aligerar el peso de las andas, de los cientos de ramos que se habían ido depositando, debido a la dureza de la subida de la cuesta de la Lobata para los cargadores. Antes de llegar a las proximidades de La Hiniesta el Niño Jesús volvió a situarse junto a la Virgen de la Concha, portando ya las espigas que aluden a la leyenda de su desaparición. 

En torno al Teso de la Salve la cofradía volvió a reunirse para rezar a la Virgen y dirigirse a la entrada del pueblo donde sería recibida por la comitiva de La Hiniesta. El saludo de pendones dio comienzo a la ceremonia de recepción, a lo que siguieron el intercambio de bastones entre alcaldes, las poesías de los niños de comunión y la suelta de palomas, participando en el acto el coro parroquial de La Hiniesta con sus tradicionales cantos. Minutos antes de las doce ambas comitivas partieron hacia el santuario, formalizando la vuelta al templo, a hombros del Ayuntamiento de La Hiniesta, antes de acceder al pórtico del templo gótico. La Virgen de la Concha fue entronizada en el presbiterio de la iglesia, disponiéndose los bastones de mando de ambas localidades en la delantera de las andas, tras lo cual dio comienzo la Santa Misa presidida por D. Manuel Carrascal, párroco de La Hiniesta.

A las cinco y media, tras la comida de hermandad en el pabellón de las escuelas de La Hiniesta, se reanudó la procesión con la despedida a la Virgen de La Hiniesta en el interior del Santuario. El pueblo de La Hiniesta acompañó a los zamoranos hasta la salida del pueblo donde el baile de pendones y los cánticos del coro parroquial despidieron a la comitiva de la Virgen de la Concha, que iniciaba su regreso a Zamora. La romería continúo por las carretera de La Hiniesta, descansando en las fincas que gentilmente acogen a los romeros en su regreso a la ciudad, hasta la ermita de Valderrey donde fue recibida por la cofradía del Cristo de Valderrey. Una vez que las andas de la Virgen de la Concha se situaron sobre el túmulo de cantueso dio comienzo el rezo del Santo Rosario, dirigido por D. Florentino Pérez. Finalizada la oración tuvo lugar el tradicional refrigerio que ofrecen los mayordomos, retomando el camino en torno a las ocho de la tarde.

Tras dejar atrás la ermita de Valderrey la romería tomó un camino alternativo para llegar a Zamora, debido a que las obras del AVE impedían el paso tradicional por el bosque de Valorio. La romería tomó por primera vez el camino de La Lobata, con gran esfuerzo los cargadores subieron el pronunciado repecho de la cuesta con una sola parada, siendo obsequiados varias veces por los aplausos de los romeros ante el gran esfuerzo realizado. Desde el alto de La Lobata la romería emprendió un emocionante camino por la zona alta de San Lázaro. Los vecinos respondieron con creces al llamamiento de la cofradía y fueron muchos los altares, balcones y alfombras que se adornaron al paso de la Patrona de Zamora, a la que salieron a recibir todos los vecinos de la zona.

Sin apenas retraso la romería accedió a la calle Obispo Nieto, acercándose a la entrada de Valorio como gesto testimonial ante la imposibilidad de recorrer el camino tradicional. En este punto se retomó el camino habitual haciendo estación en la ermita de los Remedios, un año más nuestra cofradía dispuso todo lo necesario para que la Virgen de los Remedios presidiese un altar en la puerta de su ermita y mantener de esta forma su presencia en la romería. Se iniciaban en ese punto los últimos metros de la romería, acompañada por cientos de zamoranos la Virgen de la Concha llegó a la puerta de la Feria donde los miembros de la Junta Pro Semana Santa cedieron las andas al Ayuntamiento de Zamora, que portó a su patrona hasta la entrada en la iglesia. La subida de la cuesta de los Laneros fue un año más uno de los momentos más emotivos Entre vivas y el sonido de su marcha la Patrona de Zamora llegó hasta la que fue siempre su casa, siendo recibida por los vecinos de la plaza con una hermosa petalada. El canto de la Salve anunciaba el final de la romería, tras la cual la Virgen de la Concha entró en la iglesia de San Antolín para ser entronizada en el crucero del templo.

Unos minutos después se reabrieron las puertas de la iglesia para que los romeros pudiesen cumplir con el último ritual de la jornada, recoger una flor de las que han adornado las andas de la Virgen y besar el zapatito de plata del Niño Jesús, que en esta ocasión era portado por la camarera de las imágenes, Dña. Conchita de Juan. En el exterior del templo se daba cuenta de otra asentada costumbre de la cofradía, la degustación de obleas y mistela, tal y como recogen los estatutos de 1503.









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